10 años, 10 trayectorias
Sabrina Rodríguez
En el marco de los 10 años de la Auled, presentamos un ciclo de entrevistas que busca poner en valor las trayectorias profesionales de egresados y egresadas de la carrera, así como visibilizar los aportes de la formación en desarrollo a los desafíos actuales.
La iniciativa, titulada “10 años, 10 trayectorias”, propone recoger y difundir experiencias diversas que reflejen los distintos caminos posibles a partir de la formación en la Licenciatura en Desarrollo de la Universidad de la República, en ámbitos como la gestión pública, el sector privado, la academia, la cooperación internacional y el trabajo territorial.
Sabrina Rodríguez
Actualmente me desempeño como Oficial de Género y Desarrollo Sostenible en el PNUD Uruguay. Hoy mi trabajo está enfocado en el diseño, la coordinación y el seguimiento de políticas y proyectos de cooperación vinculados al desarrollo sostenible, la igualdad de género y la inclusión. A lo largo de mi trayectoria trabajé en academia, sector público y cooperación internacional, y fui construyendo un perfil muy vinculado a integrar agendas, especialmente la social, la productiva, la territorial y la climática. También soy una persona con muchos inquietudes y preocupaciones, quizás por eso elegí Desarrollo. Me gusta mucho leer, viajar y conectar ideas, experiencias y realidades distintas. Creo que esa forma de mirar el mundo también atraviesa mi forma de ser y de trabajar.
¿Por qué elegiste estudiar la Licenciatura en Desarrollo?
Elegí la Licenciatura en Desarrollo porque quería contar con una mirada más integral para entender los problemas sociales. Venía de estudiar en economía, pero buscaba una perspectiva que me permitiera conectar mejor las dimensiones productivas, sociales, institucionales y territoriales. Me atrajo especialmente la posibilidad de pensar el desarrollo más allá de lo económico, incorporando desigualdades, políticas públicas, territorio, gobernanza y ambiente, y la carrera me ofreció ese marco.
Mirando hacia atrás, ¿Qué herramienta, concepto o forma de pensar de la carrera usas más hoy, aunque a veces no te des cuenta?
Sin duda, la mirada integral y sistémica sobre los problemas. La carrera me ayudó a no mirar de manera aislada, sino entendiendo cómo se articulan factores económicos, sociales, institucionales, territoriales y ambientales. Hoy lo uso todos los días, muchas veces casi sin darme cuenta. Por ejemplo, cuando trabajo en temas cambio climático, no pienso solo en una dimensión sectorial, sino en cómo se vinculan desigualdades estructurales, capacidades institucionales, políticas productivas y dinámicas territoriales.
¿Hay algún momento, curso o experiencia que te haya hecho un “click” durante la carrera?
Sí, en realidad he tenido varios “clicks” y creo que eso también habla de la riqueza de la formación en desarrollo. Un primer click estuvo vinculado a lo territorial y lo productivo. Durante la carrera y en mis primeras experiencias profesionales empecé a comprender cómo se expresan las desigualdades en los caminos “al desarrollo”. Mi trabajo profesional terminó de consolidar esa mirada, entendiendo cómo las políticas públicas se materializan en realidades territoriales concretas. Un segundo click, más transformador, vinculado al feminismo y la agenda de género. No fue solo desde el trabajo, sino también desde una convicción personal que me llevó a releer muchas cosas. Entender cómo las relaciones de género atraviesan el acceso al trabajo, al tiempo, a los recursos, a la participación y al poder me cambió la forma de mirar las políticas públicas y también la forma de entender el desarrollo.
¿Cómo fue tu camino desde que egresaste hasta tu rol actual?
Fue un camino bastante diverso. Empecé en investigación académica, durante 3 años trabajando como ayudante de investigación en Udelar en temas de análisis territorial, vulnerabilidad social y ambiental, seguridad alimentaria y datos espaciales. Entre 2014 y 2020, trabajé en el sector público, en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, donde trabajé en desarrollo rural, producción familiar, monitoreo y evaluación y género. Esa etapa me marcó muchísimo. En 2020 ingresé al PNUD, donde continué creciendo en la coordinación y gestión de proyectos, cooperación internacional y articulación interinstitucional. Con el tiempo fui asumiendo más responsabilidades en agendas de género, cambio climático, inclusión socioeconómica y desarrollo sostenible, hasta mi rol actual.
¿En qué ámbitos o sectores trabajaste y qué aprendizajes te dejó cada etapa?
La Udelar me dio rigurosidad analítica y metodológica para la investigación y uso de datos para comprender procesos territoriales. El sector público me enseñó la complejidad de la implementación de políticas y la importancia de la articulación institucional y el trabajo cercano al territorio y a los actores sociales. La cooperación internacional me dio una mirada más estratégica, regional y multiactor. Me permitió comprender cómo dialogan las agendas nacionales con los marcos globales, cómo se construyen alianzas entre gobiernos, organismos internacionales, sector privado y sociedad civil, y cómo movilizar recursos, capacidades y aprendizaje entre sectores y países.
¿Qué mirada o forma de analizar problemas sentís que te dio la carrera y que hoy marca una diferencia en tu trabajo?
Me dio una forma de pensar los problemas desde la interdisciplinariedad y la complejidad. También, brindarnos múltiples marcos conceptuales, desde enfoques a escalas distintas. Eso alimenta la capacidad de conectar actores, instituciones, iniciativas es algo que sigue marcando fuertemente mi trabajo.
Desde tu experiencia, ¿Qué aporta una mirada desde los estudios del desarrollo a los desafíos actuales (económicos, sociales, tecnológicos)?
Aporta, ante todo, una mirada crítica sobre los procesos de cambio. Nos permite cuestionar supuestos, problematizar las desigualdades y entender que desafíos como la desigualdad, el cambio climático o las transformaciones tecnológicas no pueden tomarse desde una sola disciplina o enfoques. Siempre preguntarnos para quién, cómo y con qué efectos se producen las transformaciones.
En este contexto de cambios acelerados (IA, transformaciones productivas, etc.), ¿Cómo ves el rol de los profesionales del Desarrollo?
Lo veo como un rol cada vez más importante. Frente a esos cambios acelerados como la IA, la transición verde, las crisis económicas, ambientales, geopolíticas o las transformaciones productivas, necesitamos perfiles capaces de promover el diálogo, conectar evidencia y agendas.
¿Qué consejo te hubiera gustado recibir cuando estabas estudiando?
Podría ser útil aconsejar desde el principio, que la formación no termina en la carrera y que las formaciones complementarias, la práctica y la experiencia concreta en proyectos e investigaciones son fundamentales para ir construyendo el perfil profesional.
Si tuvieras que definir en una frase qué significa “pensar en clave de desarrollo”, ¿Cuál sería?
Pensar en clave de desarrollo es hacerse preguntas, conectar dimensiones y buscar formas de cambio.
Un concepto clave del desarrollo:
Desigualdades estructurales, justicia social.
Una idea que te haya cambiado la forma de ver el mundo:
Que el territorio no es solo un espacio físico, sino una construcción social, política y económica.
Un desafío urgente para Uruguay:
Un desafío para Uruguay es alcanzar consensos sostenidos que habiliten transformaciones en el modelo de desarrollo y en la distribución de oportunidades.