10 años, 10 trayectorias

Micaela Crespo
En el marco de los 10 años de la Auled, presentamos un ciclo de entrevistas que busca poner en valor las trayectorias profesionales de egresados y egresadas de la carrera, así como visibilizar los aportes de la formación en desarrollo a los desafíos actuales.
La iniciativa, titulada “10 años, 10 trayectorias”, propone recoger y difundir experiencias diversas que reflejen los distintos caminos posibles a partir de la formación en la Licenciatura en Desarrollo de la Universidad de la República, en ámbitos como la gestión pública, el sector privado, la academia, la cooperación internacional y el trabajo territorial.
Micaela Crespo
Tengo 31 años y soy licenciada en Desarrollo por la UdelaR. Actualmente trabajo en la Cámara de Industrias del Uruguay, donde participo en diversos proyectos y coordino la Comunidad Mypes, un espacio de representación para las pequeñas industrias dentro de la institución. Mi rol principal es relevar las problemáticas del sector para acercarles oportunidades y armar propuestas que ayuden a mejorar su realidad. Con el fin de seguir fortaleciendo mi conocimiento, me encuentro cursando la Maestría en Políticas Públicas en la UCU, con el fin de especializarme en política industrial.
¿Por qué elegiste estudiar la Licenciatura en Desarrollo?
Inicié mis estudios en 2013 con el foco en Ciencia Política, pero cursar la materia Problemas del Desarrollo me abrió el panorama y me mostró una disciplina que me cautivó por completo. A partir de ese momento, decidí seguir ambas carreras en paralelo; hoy, ya graduada en Desarrollo, no descarto terminar Ciencia Política, ya que me parece una carrera muy interesante y complementa mi perfil.
Mirando hacia atrás, ¿Qué herramienta, concepto o forma de pensar de la carrera usas más hoy, aunque a veces no te des cuenta?
Utilizo muchísimas, pero destacaría dos niveles. Por un lado, una herramienta técnica que me encanta y uso constantemente es la estadística; me permite diagnosticar con precisión y darle sustento a las propuestas. Por otro lado, y quizás lo más vital, es la capacidad analítica global. Más allá de las teorías específicas, lo que más aplico es la forma de abordar los problemas: no mirarlos desde un área estanca, sino entender cómo interactúan las diferentes dimensiones. Esa capacidad de comprender temas diversos y conectarlos es lo que me permite moverme con fluidez entre lo técnico.
¿Hay algún momento, curso o experiencia que te haya hecho un “clic” durante la carrera?
Sí, mi gran “clic” fue mi pasantía de fin de carrera en el Centro Tecnológico del Plástico (CTplas). Llegué ahí gracias a Luis Bértola y tuve el apoyo de Paula Iharur coordinadora del centro; fue el momento donde toda la teoría de la facultad bajó a tierra. Ver la realidad de las fábricas, la innovación tecnológica y el esfuerzo de la industria nacional me hizo entender que ese era mi lugar. Ahí fue donde conecté mi interés por la ciencia y la tecnología con la gestión real, y supe que quería dedicar mi carrera al desarrollo industrial.
¿Cómo fue tu camino desde que egresaste hasta tu rol actual?
Mi camino Laboral empezó en 2013, a la par de mi primer año de facultad, en Grupo Radar. Fue una etapa de mucho aprendizaje gracias a un equipo muy formado y generoso con su conocimiento. Después de mi pasantía y un proyecto con el LATU, pasé a trabajar en un programa de la CIU enfocado en innovación, desempeñándome en Artobe, una industria nacional de cosmética, donde compartí con personas brillantes. Más adelante, me sumé a CPA Ferrere en el área de transformación digital. Fue una experiencia muy diversa que me permitió aprender de excelentes profesionales y fue allí donde finalmente me recibí en 2019. En 2022 regresé a la CIU, donde sigo hasta hoy, asumiendo distintos roles que me plantean desafíos constantes y la oportunidad de seguir aprendiendo rodeada de un gran equipo humano.
¿Qué aprendizajes destacarías de los distintos ámbitos en los que venís trabajando?
Trabajar en empresas e instituciones tan distintas me dio, sobre todo, la capacidad de entender realidades y tiempos muy diferentes. No es lo mismo el ritmo de una industria que el de una consultora o una institución, y haber pasado por ellos me enseñó a conocer esos mundos. Además, me dio la práctica de coordinar con muchas personas y organizaciones a la vez, aprendiendo a articular con los diferentes actores.
¿Qué mirada o forma de analizar problemas sentís que te dio la carrera y que hoy marca una diferencia en tu trabajo?
La carrera me dio, sobre todo, una mirada multidisciplinaria. Me entrenó para entender que los problemas actuales no se resuelven desde un solo lugar, sino analizando varias aristas a la vez para lograr una visión más global e integral de las situaciones. Un punto de quiebre en mi formación fue el módulo de Ciencia, Tecnología e Innovación con la CSIC. Recuerdo mucho una frase de un gran docente “Todo el conocimiento se puede transmitir, solo hay que hablar en un lenguaje común”. Eso me marcó profundamente. Hoy, en mi trabajo, trato de que esa sea mi diferencia: la capacidad de traducir temas complejos a un lenguaje que todos comprendan. Creo que para resolver problemas reales es fundamental saber tender puentes y comunicarse de forma que nadie quede afuera.
Desde tu experiencia, ¿Qué aporta una mirada desde los estudios del desarrollo a los desafíos actuales (económicos, sociales, tecnológicos)?
Aporta una visión de conjunto. En lugar de ver lo económico, lo social o lo tecnológico por separado, los estudios del desarrollo nos permiten entender cómo se afectan entre sí. No se trata solo de que los números cierren o la tecnología avance, sino de entender para qué y para quién lo hacemos. Es una mirada que ayuda a aterrizar los grandes desafíos a la realidad de la gente, de las empresas y del territorio, buscando soluciones que sean realmente integrales.
En este contexto de cambios acelerados (IA, transformaciones productivas, etc.), ¿Cómo ves el rol de los profesionales del Desarrollo?
Veo que nuestro rol es cada vez más relevante porque, ante cambios tan profundos, se necesitan perfiles que tengan una visión global. Hoy ningún tema impacta en una sola dirección; por ejemplo, la Inteligencia Artificial no es solo un avance técnico, es una transformación que afecta desde la educación y la investigación hasta la productividad y el mercado de trabajo, entre muchos otros.
¿Qué consejo te hubiera gustado recibir cuando estabas estudiando?
Me hubiera gustado que me dijeran que nunca dejara de compartir mi mirada crítica, incluso cuando sintiera que la mayoría estaba en desacuerdo. Cuando sos joven, a veces cuesta ir en contra de lo establecido, pero hoy entiendo que ese cuestionamiento es lo que permite que las cosas avancen y se enriquezca el análisis y el debate.
Si tuvieras que definir en una frase qué significa “pensar en clave de desarrollo”, ¿Cuál sería?
Pensar de forma crítica mirando todas las dimensiones involucradas en el problema y su impacto.
Un concepto fundamental del desarrollo:
El desarrollo es multidimensional y la articulación de diferentes actores es clave para promoverlo.
Una idea que te haya cambiado la forma de ver el mundo:
Todo el conocimiento se puede transmitir.
Un desafío urgente para Uruguay:
Cuidar nuestra Industria Nacional, generadora de empleo. Mejorar la situación de la seguridad en Montevideo principalmente.